Somos una gestoría con oficina en Barcelona, en Via Augusta, 29, planta 6, y esa es la diferencia práctica: puede venir, sentarse y hablar con la persona que lleva su cuenta. Llevamos la fiscalidad, la contabilidad, las nóminas y la parte jurídica de autónomos, pymes y empresas familiares, y llevamos más de veinte años haciendo lo mismo: que las obligaciones estén cumplidas en plazo y que nuestros clientes puedan decidir con información fiable delante.
Por qué una gestoría con oficina y no solo una plataforma
Las plataformas online de gestión han bajado el precio de lo básico, y para un autónomo que empieza pueden ser suficientes. El problema aparece cuando algo se sale del guion: un requerimiento, una inspección, un socio que se va, una compra de local, un despido mal documentado. Ahí no sirve un formulario, sirve alguien que conozca el caso, responda al teléfono y asuma la representación.
Nuestro planteamiento es el contrario al del volumen: menos clientes, trato directo con quien lleva la cuenta y capacidad de avisar antes de que el problema exista. Es más lento de escalar y funciona mejor a diez años vista, que es el horizonte con el que trabajan las empresas familiares.
Dónde estamos y cómo llegar
Nuestra oficina está en Via Augusta, 29, planta 6, en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi, en la parte baja de la avenida y muy cerca del límite con Gràcia. Es una zona bien comunicada: las líneas de Ferrocarrils de la Generalitat recorren la propia Via Augusta, y la avenida Diagonal queda a pocos minutos, con sus conexiones de metro, tranvía y autobús.
Puede venir a vernos cuando lo necesite, aunque en la práctica la mayor parte de la gestión es telemática y no hace falta desplazarse para nada rutinario. La oficina está para lo que conviene tratar en persona: una revisión a fondo, una decisión importante o el arranque de la relación.
Qué incluye nuestro servicio de gestoría
No hay que contratar los cuatro servicios ni hay que contratar uno solo. La mayoría de nuestros clientes empieza por lo que más le aprieta y va sumando cuando toca.
La asesoría fiscal cubre el IVA, el IRPF y el Impuesto de Sociedades, con presentación en plazo de todos los modelos, planificación para no pagar de más y representación ante la Agencia Tributaria si llega un requerimiento.
La asesoría contable lleva el ciclo completo: registro de facturas, conciliación bancaria, cierres periódicos, cuentas anuales y libros oficiales, con informes de gestión para ver cómo va el negocio sin esperar al cierre del ejercicio.
La asesoría laboral se ocupa de las nóminas y los seguros sociales cada mes, de los contratos y sus variaciones, de las altas y bajas en la Seguridad Social y de la representación ante la Inspección de Trabajo.
La asesoría legal y mercantil revisa y redacta contratos, mantiene en orden la documentación societaria y acompaña en pactos de socios, sucesión y reclamaciones.
Con qué empresas trabajamos
Trabajamos sobre todo con tres perfiles. Autónomos y profesionales que necesitan cumplir sin dedicarle tiempo, y que en algún momento contratarán a su primera persona. Pymes que han crecido y ya no pueden llevar las cuentas con una hoja de cálculo y buena voluntad. Y empresas familiares consolidadas, donde la fiscalidad, la contabilidad y las decisiones societarias van juntas y hace falta alguien que conozca la historia completa.
Los sectores son variados —comercio, hostelería, servicios profesionales, distribución— y eso es deliberado: cada actividad tiene sus particularidades fiscales y laborales, y haberlas visto en sectores distintos ayuda a anticipar problemas antes de que aparezcan.
Cómo empezamos
La primera conversación es para entender el caso y no cuesta nada. A partir de ahí revisamos la situación real: qué está presentado, qué está registrado, qué convenio se aplica y qué contingencias hay abiertas. Ese diagnóstico se lo trasladamos con claridad, incluso cuando lo que encontramos no es agradable de escuchar, y solo entonces cerramos un presupuesto.
Si viene de otra gestoría, el cambio se puede hacer en cualquier momento del año. Nos ocupamos de pedir la información al despacho anterior y de asumir el relevo sin que se pierda ningún plazo. No hace falta esperar a enero.
Qué cambia cuando la gestoría se adelanta
La diferencia entre una gestoría que tramita y una que se anticipa no se ve en el día a día, se ve en los momentos concretos. Un cierre revisado en noviembre permite ajustar el pago a cuenta antes de que el Impuesto de Sociedades sea un hecho consumado. Un convenio comprobado a tiempo evita una reclamación de atrasos que se paga con intereses. Un contrato revisado antes de firmar cuesta una hora; discutido después, cuesta un procedimiento.
Por eso trabajamos con calendario propio y avisamos con antelación de lo que viene, en lugar de reclamar documentación tres días antes del plazo. No es un servicio distinto ni se cobra aparte: es la forma de trabajar que hace que el resto salga bien.
Hablemos de su caso
Si busca una gestoría en Barcelona a la que poder ir en persona y que se anticipe a los plazos en lugar de perseguirlos, cuéntenos su situación. Revisamos su caso sin compromiso y le decimos con franqueza qué encontramos y qué haríamos. Puede contactar con nosotros o consultar las preguntas frecuentes si antes quiere resolver alguna duda.